manchas, acne, puntos negros, hidratacion,piel grasa, despigmentacion
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Tamaño 30ml 130ml 30ml 30ml
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Objetivo de la rutina:
Mejorar la textura de la piel, reducir manchas, controlar el exceso de grasa y mantener una hidratación profunda.
1. Limpieza: (mañana y noche)
Es fundamental iniciar cualquier rutina de cuidado de la piel con un limpiador suave, adecuado a tu tipo de piel (grasa, seca o mixta), para remover impurezas y preparar la piel para los siguientes pasos. Evita limpiadores agresivos que puedan irritar la piel, sobre todo si usarás exfoliantes químicos como el ácido glicólico o salicílico.
2. Tónico: Ácido glicólico al 7% (solo de noche, 3 veces por semana)
El ácido glicólico es un exfoliante químico que ayuda a renovar las capas superficiales de la piel, mejorando la textura y reduciendo manchas.
Aplicación: Tras la limpieza nocturna, aplica una pequeña cantidad de ácido glicólico sobre un algodón y pásalo suavemente por el rostro evitando la zona de los ojos y las mucosas.
Frecuencia: Solo por la noche y de 2 a 3 veces por semana. Si es la primera vez que lo usas, comienza aplicándolo una vez a la semana y aumenta gradualmente la frecuencia.
Tip: No lo combines con el ácido salicílico en la misma rutina para evitar irritaciones.
3. Suero: Niacinamida al 10% + zinc 1% (mañana y noche)
La niacinamida es un potente antiinflamatorio que ayuda a reducir rojeces, controlar la producción de grasa y minimizar la apariencia de los poros. El zinc es un regulador sebáceo que complementa los efectos de la niacinamida.
Aplicación: Aplica 2-3 gotas de niacinamida sobre la piel limpia, masajeando suavemente hasta su completa absorción.
Frecuencia: Puedes usar este suero tanto en la mañana como en la noche, es seguro para el uso diario.
4. Tratamiento específico: Ácido salicílico al 2% (solo de noche, 3 veces por semana)
El ácido salicílico es ideal para pieles grasas y propensas al acné, ya que penetra profundamente en los poros y elimina el exceso de sebo y células muertas.
Aplicación: Después de la limpieza, aplica el ácido salicílico directamente sobre las áreas con tendencia al acné o zonas con poros dilatados. No lo uses en las mismas noches que el ácido glicólico.
Frecuencia: Alterna su uso con el ácido glicólico. Por ejemplo, puedes usarlo los días que no aplicas glicólico, 2 a 3 veces por semana.
5. Hidratación: Ácido hialurónico al 2% + B5 (mañana y noche)
El ácido hialurónico es una molécula que retiene hasta 1000 veces su peso en agua, lo que lo convierte en un excelente hidratante. La vitamina B5 ayuda a calmar y reparar la barrera de la piel.
Aplicación: Aplica 2-3 gotas sobre la piel después de los sueros o ácidos. Es importante aplicarlo con la piel ligeramente húmeda para potenciar su capacidad de retención de agua.
Frecuencia: Puedes usarlo en la mañana y en la noche, todos los días.
6. Protección solar: (solo en la mañana)
El uso de ácidos como el glicólico y el salicílico puede hacer que la piel sea más sensible al sol. Es crucial proteger tu piel aplicando un protector solar de amplio espectro con SPF 30 o más.
Aplicación: Aplica una cantidad generosa de protector solar en todo el rostro como el último paso de tu rutina matutina. Reaplica cada 2 horas si estás expuesto al sol durante períodos prolongados.
Objetivo de la rutina:
Mejorar la textura de la piel, reducir manchas, controlar el exceso de grasa y mantener una hidratación profunda.
1. Limpieza: (mañana y noche)
Es fundamental iniciar cualquier rutina de cuidado de la piel con un limpiador suave, adecuado a tu tipo de piel (grasa, seca o mixta), para remover impurezas y preparar la piel para los siguientes pasos. Evita limpiadores agresivos que puedan irritar la piel, sobre todo si usarás exfoliantes químicos como el ácido glicólico o salicílico.
2. Tónico: Ácido glicólico al 7% (solo de noche, 3 veces por semana)
El ácido glicólico es un exfoliante químico que ayuda a renovar las capas superficiales de la piel, mejorando la textura y reduciendo manchas.
Aplicación: Tras la limpieza nocturna, aplica una pequeña cantidad de ácido glicólico sobre un algodón y pásalo suavemente por el rostro evitando la zona de los ojos y las mucosas.
Frecuencia: Solo por la noche y de 2 a 3 veces por semana. Si es la primera vez que lo usas, comienza aplicándolo una vez a la semana y aumenta gradualmente la frecuencia.
Tip: No lo combines con el ácido salicílico en la misma rutina para evitar irritaciones.
3. Suero: Niacinamida al 10% + zinc 1% (mañana y noche)
La niacinamida es un potente antiinflamatorio que ayuda a reducir rojeces, controlar la producción de grasa y minimizar la apariencia de los poros. El zinc es un regulador sebáceo que complementa los efectos de la niacinamida.
Aplicación: Aplica 2-3 gotas de niacinamida sobre la piel limpia, masajeando suavemente hasta su completa absorción.
Frecuencia: Puedes usar este suero tanto en la mañana como en la noche, es seguro para el uso diario.
4. Tratamiento específico: Ácido salicílico al 2% (solo de noche, 3 veces por semana)
El ácido salicílico es ideal para pieles grasas y propensas al acné, ya que penetra profundamente en los poros y elimina el exceso de sebo y células muertas.
Aplicación: Después de la limpieza, aplica el ácido salicílico directamente sobre las áreas con tendencia al acné o zonas con poros dilatados. No lo uses en las mismas noches que el ácido glicólico.
Frecuencia: Alterna su uso con el ácido glicólico. Por ejemplo, puedes usarlo los días que no aplicas glicólico, 2 a 3 veces por semana.
5. Hidratación: Ácido hialurónico al 2% + B5 (mañana y noche)
El ácido hialurónico es una molécula que retiene hasta 1000 veces su peso en agua, lo que lo convierte en un excelente hidratante. La vitamina B5 ayuda a calmar y reparar la barrera de la piel.
Aplicación: Aplica 2-3 gotas sobre la piel después de los sueros o ácidos. Es importante aplicarlo con la piel ligeramente húmeda para potenciar su capacidad de retención de agua.
Frecuencia: Puedes usarlo en la mañana y en la noche, todos los días.
6. Protección solar: (solo en la mañana)
El uso de ácidos como el glicólico y el salicílico puede hacer que la piel sea más sensible al sol. Es crucial proteger tu piel aplicando un protector solar de amplio espectro con SPF 30 o más.
Aplicación: Aplica una cantidad generosa de protector solar en todo el rostro como el último paso de tu rutina matutina. Reaplica cada 2 horas si estás expuesto al sol durante períodos prolongados.